sábado 14 de febrero de 2009

ADIÓS

ADIÓS A ESTE BLOG.

Ha llegado la hora de cambiarme, de mudar, de iniciar algo nuevo que tenga poco o nada que ver con esto.

Por fin cambio.


http://anacrusa90.wordpress.com

viernes 13 de febrero de 2009

Juega conmigo...



...al escondite. Entre cientos de páginas de libros y miles de notas musicales. Yo cuento hasta mil y te busco. Cuando te encuentre habré ganado, y te encontraré. Pedirás una revancha, y querrás encontrarme tú, pero yo sabré esconderme suficientemente bien como para no ser descubierta nunca. O para ser descubierta cuando sea tan tarde que ya no haya nadie y sólo quedemos tú y yo.

sábado 7 de febrero de 2009

3000km

A tres mil kilómetros de mí vive (creo) alguien que me entiende pero que quizás ni me recuerde. Yo sólo tengo una vaga imagen de su aspecto, y ahora, casi cinco años después, dudo mucho que lo reconociese si un día aprece aquí. Lo recuerdo como un hecho aislado y bonito. Fue diferente, una pequeña aventura que dibuja sonrisas en mi cara al recordarlo, o al oír el segundo movimiento de esa sonata que él versionó con Jazz. Recuerdo la expresión de su cara, sus labios diciendo "it's for you".

Creo que es el regalo más extraño y bonito que nunca me han hecho. Algo tan lejano... pero me gusta revivirlo a menudo para que no se me olvide jamás.

sábado 31 de enero de 2009

Historia de tu semiconsonante

Escribí tu nombre con mi dedo en la arena de la playa. Luego lo transcribí fonéticamente. Me encanta tu semiconsonante, parece que tiene miedo de lo agudo y se esconde. Realmente, esa semiconsonante eres tú, tú, tú. Esa [w] que no quiere salir, que está, pero es una cobarde. Triste, grave, falsa: ni vocal ni consonante. Así puede ser amiga de todos.

A pesar de ser odiosa, como tú, me encanta. Porque lo raro gusta, aunque sepas que no tiene sentido.

En fin... olvídalo. No te será difícil, todo lo lvidas en un par de días.

lunes 26 de enero de 2009

La cogió por la cintura, acercó sus labios a ella y la besó dulcemente. La adoraba. Sólo quería estar con ella, un día tras otro, una hora tras otra... sentirla cada segundo de su vida.

Ella no pensaba lo mismo. Simplemente era uno más. De hecho, simplemente era uno.

Y mientras tanto, aquélla de la que ya nadie se acordaba, soñaba con que esos besos fueran para ella, porque ella se los dio a él. Porque ella sí lo quería. Porque sabía que nadie lo haría como ella, nunca. A pesar de que él ni siquiera la recordara ya.