Escribí tu nombre con mi dedo en la arena de la playa. Luego lo transcribí fonéticamente. Me encanta tu semiconsonante, parece que tiene miedo de lo agudo y se esconde. Realmente, esa semiconsonante eres tú, tú, tú. Esa [w] que no quiere salir, que está, pero es una cobarde. Triste, grave, falsa: ni vocal ni consonante. Así puede ser amiga de todos.
A pesar de ser odiosa, como tú, me encanta. Porque lo raro gusta, aunque sepas que no tiene sentido.
En fin... olvídalo. No te será difícil, todo lo lvidas en un par de días.